domingo, 14 de octubre de 2012

Live fast. Die young. Be wild.



 "...It takes getting everything you ever wanted and then losing it to know what true freedom is.

They have no idea what it's like to seek safety in other people...
 
Nothing we desire anymore, except to make our lives into a work of art.

Live fast, die young. Be wild. And have fun. [...] I believe in the person I want to become... and when I'm at war with myself I ride.

...Who are you? Are you in touch with your darkest fantasies? Have you created a life for yourself where you can experience them? I have. I am fucking crazy, but I am free." - Lana Del Rey
  

martes, 9 de octubre de 2012

LA VIDA: HE AHÍ EL DILEMA...



La vida es un dos por tres. Un conjunto de reacciones químicas acompañadas de acciones, sentimientos y pensamientos. Es enamorarse con la esperanza de que sea la última vez, enamorarse y desenamorarse una y otra [y otra] vez.  La vida son esas personas que conoces y tocan o cambian tu historia en algún sentido. La vida son los rostros anónimos que nos rodean día a día en las calles, cada uno con su propia novela personal. La vida son los problemas y dilemas que buscamos resolver: tropezar, caer y ponerse de pie.



La vida es un ciclo; un ayer, un hoy y un mañana. La vida es eso que protegemos para sobrevivir, mientras que otros juegan con las suyas y las de los demás, las malgastan y las arriesgan sin darles valor alguno. La vida [salpicada con libertades creativas] es la materia prima de donde vienen las grandes historias. La vida es eso que pasa más allá de tu ordenador mientras escribes tonterías en un blog. La vida es la mejor ficción.


P. D.: El miedo deséchalo. Vive el hoy como si el mañana fuera lo que realmente es: incierto. La religión no es más que una serie de relatos fantasiosos que contienen parámetros para un buen comportamiento ciudadano y calman la intriga y la ansiedad de saber qué hay después de la vida [responden una interrogante y entretienen]; la religión, sea cual sea, para mí, no es más que mitología aún vigente. No dejes que un libro escrito hace miles de años ni un religioso de dudosa moral [y comportamiento] rijan tu vida ni te digan qué está bien y qué está mal con prejuicios infundados basados en principios retrógradas. No señales con el dedo, vive y deja vivir: folla, ríe, canta, baila, ama y no te arrepientas de nada.
 


lunes, 8 de octubre de 2012

Depresión Post-Elección


Hoy, 8 de Octubre de 2012, debo admitir que el panorama se pinta inmensamente distinto a como me lo había imaginado. El grito al cielo  colectivo que pensé se llevaría a cabo y daría inicio a un nuevo capítulo en la historia de Venezuela, fue opacado por ráfagas de tiros y un pueblo ignorante que se regocija en su miseria y no lo sabe [y ahí radica su pseudo-felicidad].

Hoy más que nunca me siento como un pez fuera del agua, como una especie en extinción en un mar de salvajes. Cómo sentir que perteneces a un país cuando su pueblo se acostumbró a vivir en la miseria; cuando la ignorancia y el conformismo es todo lo que te rodea; cuando la corrupción invade hasta la última fibra de un sistema rancio que no da para más? Cómo creer en un pueblo que tras 14 años sigue creyendo en un populismo barato, viviendo de las migajas que le da un régimen personalista que no se preocupa en lo más mínimo por sus problemas sino en tener más y más poder?

Muchos dicen que Chávez no ha hecho nada, que no ha hecho nada por la inflación, por la pobreza, por la inseguridad, por los derechos de todos los venezolanos, por la inversión extranjera, por el control cambiario, por la producción nacional, por las empresas, la banca y la propiedad privada... Yo opino todo lo contrario: yo opino que el Gobierno de turno ha hecho justamente lo que ha querido, destruyen todo a su paso para construir su deficiente y excluyente monopolio; dependen de un sector de la población que dependa de ellos, dependen de los estratos más bajos de nuestra población, de su ignorancia y su decadencia.

Hugo logró enamorar a su masa de seguidores, desde la intentona golpista cuando fue el "héroe de los pobres" hasta su campaña del 98 cuando representaba un cambio prometedor tras los gobiernos de AD y COPEI... Ese "amor" es lo que lo sigue manteniendo allí, donde está; su labia es el cortejo que mantiene vivo el matrimonio con sus votantes, una relación abusiva de la cual no quieren salir [por "amor"].

Mientras ellos viven su idilio destructivo, a mí me invade la incertidumbre, el miedo, se me escapa toda la esperanza que tenía de que había un camino... Y si, el camino está pero no sé si lo encuentre dentro de mi tierra. Hoy siento mi país de todo menos mío, me rehúso a ser parte de algo así, me rehúso a seguir caminando sobre la sangre seca que pavimenta mi ciudad, a vivir con miedo si no estás entre cuatro paredes... Nos merecemos un futuro mejor.

martes, 2 de octubre de 2012

LA MORTALIDAD DEL MORTAL


Envidio a todo aquel que sepa contar una historia. A todo aquel que pueda estructurar un texto más allá de un par de párrafos y llenar páginas y páginas de contenido. Y no cualquier contenido [si hasta Diosa Canales tiene un libro], sino contenido de calidad, ese que mueve la fibra humana y trasciende las barreras del tiempo. Ese contenido del que están hechos los clásicos, esas historias que inspiran a otros a querer escribir una propia. Los envidio, pero los admiro.

Más allá de la necesidad del escritor incipiente de ser leído y encontrar la valoración propia en la validación de otros, está el hecho de cumplir una meta, de verla plasmada y materializada en físico.  El sueño de recorrer librerías y ver tu nombre en las vitrinas, que tu historia recorra ciudades y países enteros en manos de peatones y lectores que se sumergen en un mundo que TÚ creaste. Es algo que va más allá del ego.

Todos queremos dejar una marca, una prueba de que hicimos algo valioso, importante y relevante con nuestras vidas. Una manera casi perfecta de derrotar a la muerte [excepto por el hecho de morir eventualmente]. La mortalidad gobierna nuestras vidas, y el fin de la misma es burlarla o morir en el intento. Las palabras se las lleva el viento, a menos que estén adheridas a las páginas de un libro.